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martes, 31 de julio de 2012

Maxïmo Park - The National Health by danielgon


El problema de Maxïmo Park se encuentra en su propio techo, establecido ya con la aparición de “A Certain trigger”, un debut de altura cuyas cualidades ni de lejos han logrado alcanzar posteriormente. Lo que en 2005 era frescura y desparpajo pop con urgencia rock se convirtió en una suerte de rock denso y falto de gancho. Si en “Our Earthly Pleasures” (2007) todavía encontrábamos dianas como “Our velocity”, el posterior “Quicken the heart” relevaba aún más ese frescor de antaño por un cancionero más espeso y plano que hacía temer lo peor. “The national health” supone cierta remontada, recordando en algún momento lo que fueron a mediados de la pasada década. Tal vez no alcanza de pleno esas cotas, pero sí gana holgadamente el pulso a su hermano de 2009. El primer tercio del disco parece inspirado, vivo. Ahí destaca “Hips and Lips”, una de las principales razones para darles un voto de confianza a estas alturas de la película. La cara b del disco comparte aciertos y relleno por igual. Si “Banlieue” los muestra despiertos, con unas guitarras cortantes, inmediatamente después topamos con “This is what become of the brokenhearted”, marcada por un inofensivo piano. “Unfamiliar voices” es una balada acústica con poco que aportar, pero a cambio “Waves of fear” es un buen broche final. Probablemente su segundo mejor disco como conjunto, pero lejano a esa joya del pop británico de principios de siglo que es “A certain trigger”.

jueves, 12 de julio de 2012

Frankie Rose - Interstellar by danielgon


Los primeros destellos de teclados y esas suaves voces propias de Enya nos lo advierten ya de buenas a primeras, el segundo álbum de Frankie Rose se nutre de referentes ochenteros. Guitarras propias de Will Sergeant (Echo and the Bunnymen) o Steven Severin (socio de Siouxsie en The Banshees), teclados New-Age dispuestos a masajear tus oídos, baterías que parecen grabadas en una gruta… Lo dicho, el manido libro de estilo del (buen) Pop 80’s. Pero ojo, no debe entenderse todo esto como una rémora de cara al resultado final. Ni mucho menos. “Interstellar” atina en casi todos sus objetivos. Crece con cada escucha, envuelve con su atmósfera, y nos regala una agradable voz, siempre impoluta. Enrolada anteriormente en proyectos de sonido más enmarañado como puedan ser Vivian Girls, Dum Dum Girls o Crystal Stilts, Frankie Rose clava en su segundo intento (el primero como Frankie Rose and The Outs apenas tuvo repercusión) lo que por ejemplo The Organ no alcanzaban a acertar unos años atrás. Un disco bastante redondo de sonoridades pelín oscuras, ecos Post-Punk (las guitarras finales de “Night Swim”) y bellas atmósferas, que se hace corto (poco más de media hora). Caramelos en su punto justo de dulzor como “Pair of Wings” o singles trotones de oscuras guitarras escuela Bauhaus, caso de “Know Me” convierten este en uno de mis discos más escuchados de los últimos meses.

lunes, 18 de junio de 2012

"Girls, a flor de piel" by danielgon

"Girls, a flor de piel" by danielgon

Chistopher Owens posee una gran sensibilidad artística.  Su pasado, turbulento, inestable, puede tener buena parte de culpa. Pero más allá de episodios de carnaza pretérita lo que nos interesa, las canciones, están llenas de argumentos que las hacen valer por si mismas, sin necesidad de ser asociadas a contexto turbio alguno. En las tres obras de Girls hasta la fecha, encontramos variadas y bellas gemas pop de perfección cristalina. Su reciente set dentro del marco del barcelonés Primavera Sound, demostró que esa sensibilidad es trasladada al directo con sorprendentes resultados. Los matices siguen ahí, con el añadido de poder asistir a su ejecución en directo. Incluso un detalle tan menor como el atrezzo floral con el que visten el escenario, encaja, suma. El trío de coristas, en el más puro estilo Gospel, es otro punto fuerte que permite que su música penetre con más fuerza nuestra epidermis para que la juzguemos como lo que es, algo grande. Las letras, aparentemente ñoñas, son mucho más que eso en boca de Chris Owens, quien se esfuerza en acariciar las palabras, en proyectarlas con mimo. Como vocalista transmite, lo que dice, por cómo lo dice, cobra un sentido emocional para el oyente. El resto de la banda crea un armazón instrumental perfecto. Cátedra pop de prístino corte clásico. Su mejor canción, “Vomit”, es simplemente excelente. Lo habría sido hace cuarenta años y lo será dentro de otros cuarenta. Una vez se entra en ella, difícilmente se pueda estar en desacuerdo. Looking for love… Piel de gallina.

miércoles, 6 de junio de 2012

Beach House by danielgon


Beach House by danielgon

Me hace especial ilusión anunciar el estreno de las colaboraciones entre danielgon e 'It was only a kiss'. De momento el cómo y el cuándo no están sujetos a ataduras de ningún tipo. Os dejo con su personal visión de Beach House:

Alcanzar la excelencia se presume una empresa complicada, pero lo es aún más instalarse en ella. Beach House llevan dos discos seguidos instalados en ese pedestal que solo unos pocos elegidos pueden alcanzar. Se puede creer que es pronto para encumbrarlos así, sin la perspectiva que solo el paso del tiempo ofrece, pero sus canciones nos invitan a pensar que una valoración tan generosa aquí y ahora, en caliente, no se enfriará mañana, si no todo lo contrario. Tras dos primeros discos destacables en los que ya mostraban algunas de sus futuras cartas, dieron un paso gigantesco con la publicación en 2010 de “Teen Dream”, una de las joyas de la cosecha de dicho año. Canciones como “Norway”, “10 mile stereo” o la magistral “A walk in the park” daban buena cuenta del talento compositivo que atesoran Alex Scally y Victoria Legrand. Su facilidad para emocionar sorprende por la naturalidad con la que lo hacen. Parece fácil. Arcade Fire se desgañitan y multiplican para lograrlo sin asomarse a la grandeza natural de Beach House. Su sonido, bañado en toneladas de reverb y deliciosas capas de psicodelia onírica, invitan a soñar despierto, a disfrutar de canciones grandes como la vida. Alex Scally dibuja punteos de guitarra sencillos, no hay rastro de pomposidad en ellos, y aún así resultan épicos. Victoria Legrand pone el vello de punta con un timbre vocal seco, grave, cautivador, y con unas bellas melodías que sirven de banda sonora perfecta para cualquier cosa que realmente importe. El recién editado “Bloom” reafirma todas las virtudes ya encontradas en su antecesor dando un golpe en la mesa del pop independiente. Todo lo bueno de “Teen Dream” está en “Bloom” mejorado si cabe. La producción de  Chris Coady, ya presente en “Teen Dream” ensambla con mayor precisión las piezas, y canciones como “Myth” (¿canción del año?), “Wishes” o “Irene”, les elevan directamente al Olimpo del Dream Pop. Junto a Cocteau Twins y otros grandes de la ensoñación musical, mirándoles de tú a tú, sin el menor pestañeo.